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jueves 28 de mayo de 2009

Gmail

Gmail
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Gracias Satanas por no quitarnos al Gmail.
Hoy me anime a entrar a las entrañas del correo web que uso mas desde hace años y lo configure para que los mensajes que me lleguen a la bandeja del correo de mi univesidad se vayan directamente a la de gmail, lo mismo con mi viejisima cuenta en hotmail, que a proposito ya ni uso pero la mantengo de recuerdo mas que nada por ser la primera que cree por aya en el 93-94. Eso junto con el programita llamado gmail notifier (programa oficial de google), que me avisa en mi bandeja del sistema cuando me llega un mensaje, hacen a este correo, gmail, el mejor del mundo pero de lejos.


Where do bad folks go when they die
They don't go to heaven where the angels fly
Go to a lake of fire and fry
Don't see them again 'till the Fourth of July

I knew a lady who came from Duluth
Bitten by a dog with a rabid tooth
She went to her grave just a little too soon
flew away howling on the yellow moon

Where do bad folks go when they die
They don't go to heaven where the angels fly
Go to a lake of fire and fry
Don't see them again 'till the Fourth of July

People cry and people moan
Look for a dry place to call their home
Try to find some place to rest their bones
While the angels and the devils try to make 'em their own

Where do bad folks go when they die
They don't go to heaven where the angels fly
Go to a lake of fire and fry
Don't see them again 'till the Fourth of July

sábado 23 de mayo de 2009

El hombre maquina

Fib Magazine - Ralf Hütter - July 2004
(spanish version)

Fib - ¿Cuál es la postura actual de Kraftwerk en pleno 2004?
Ralf Hütter - Estamos completamente atentos al futuro, a su interacción con la sociedad, a la vigencia de los modos de progreso y comunicación. Es nuestra obligación permanecer atentos a la vida. Durante un tiempo permanecimos en silencio, pero volvimos a circular en 2002. Lo hicimos con un nuevo sistema de ordenadores digitales, adaptando al laptop nuestros programas. Hemos creado un nuevo prototipo de sistema de trabajo para Kraftwerk.

Fib - Esto os habrá dado una mayor disponibilidad de cara a los directos.
Ralf Hütter - Sí, porque nuestros equipos normalmente son algo aparatosos y para transportarlos había que tener mucho cuidado, porque lo que llebávamos era una parte de nuestro estudio, Kling Klang. Ahora tenemos la posibilidad de girar por todo el mundo. Hemos empezado en febrero, desde Helsinki hasta Lisboa, desde Osaka hasta Madrid, desde Toronto hasta Moscú. Dentro de poco estaremos con vosotros, nuestras computadoras funcionan a cualquier temperatura.

Fib - ¿Arriesgándonos ante el futuro, llegarán las máquinas a sentir sensaciones similares a las humanas?
Ralf Hütter - Sí, tenemos la seguridad de que llegará el día en el que la interacción sea absolutamente directa. La base de Kraftwerk es El Hombre Máquina. Vivimos ese concepto como una cooperación de armonía entre el hombre y la máquina. Llevamos casi treinta y cinco años trabajando esa idea, desde que en 1970 mi compañero Florian Schneider y yo empezamos a trabajar juntos. Para nosotros la cooperación humano-mecánica es una realidad.

Fib - ¿Es la síntesis la base de vuestro desarrollo?
Ralf Hütter - Sí. Tenemos un concepto minimal de la música. Por eso tratamos de concentrar sonidos de forma básica para producir energía. Esa energía, para nosotros, se hace fuerte cuando esos sonidos son claros y limpios. La síntesis hace que el trabajo genere resultados en los que el conocimiento acaba saliendo a la luz con fuerza.

Fib - Sempre ha parecido que entre vuestros sonidos la presencia del silencio era vital para la composición.
Ralf Hütter - Por supuesto, nuestra música siempre sale de una reacción al silencio, de un balance entre las frecuencias que se pueden percibir y las que no. Por eso, antes de nuestros conciertos y después de ellos, no hay ningún tipo de música de ambiente. Lo único que hay es el sonido de la audiencia. Para nosotros el silencio es una concentración de sonidos, tanto como la sensación cuando acaban nuestros conciertos.

Fib - ¿Como componéis?
Ralf Hütter - La música sale de nuestra experiencia diaria, dentro y fuera de Kling Klang. Estamos en él de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Allí somos unos trabajadores musicales. La inspiración llega de la experiencia continua. Kling Klang es nuestro instrumento.

Fib - ¿Pero, en el momento de componer, usáis algún tipo de instrumento estándar?
Ralf Hütter - No, en Kling Klang tenemos un equipo netamente electrónico, podemos disponer de veinte a veinte mil pistas de sonido, generadas por nosotros o derivadas de los sonidos naturales. Partimos de ideas generadas por la electrónica y que pueden traducirse en lenguajes musicales, dentro de nuestra concepción melódica.

Fib - ¿Alguna vez habéis usado la voz para componer?
Ralf Hütter - Sí, algunas veces la voz ha creado las melodías de base. Es algo a lo que estamos acostumbrados porque prácticamente canto hablando, aprovechando los diferentes lenguajes y sus fonéticas. Cuando hicimos "Trans Europe Express" pensamos que teníamos que trabajar las voces como si fuearn instrumentos electrónicos o máquinas culturales de sonido.

Fib - Además de eso, vuestra puesta en escena y vuestra imagen siempre han tenido un componente político determinado.
Ralf Hütter - Sí, pienso que eso es parte de nuestra autonomía creativa. Producimos nuestra música, diseñamos todo lo concerniente a nuestros discos y visuales. También tenemos el control sobre todo lo que hacemos. Kraftwerk no es servil, no somete, no es un juego de capitales. Kraftwerk es una obra de arte conjunta, algo holístico que no sólo es musical. Es una postura vital de permanente composición electrónica.

Fib - ¿Por eso la música nunca se detiene?
Ralf Hütter - Exacto, la música nunca se detiene, una canción nunca está acabada. Es un proceso continuo, desde que componemos hasta cuando presionamos el botón de grabación, desde cuando damos conciertos hasta cuando la gente nos escucha. La música circula de mil maneras. Nuestra música siempre tiene espacio para la improvisación, para el cambio.

Fib - Pero puede acabar dando círculos.
Ralf Hütter - En muchos casos sí, intentamos crear rutas con nuestra música. Cuando hicimos "Autobahn" usamos sonidos de coches compitiendo en la autopista. Es un paralelismo con la noción de llevar la música más allá de nuestra imaginación. Hacemos música que es parte de una propuesta multimedia. Obviamente somos músicos, pero también intentamos transmitir algo más.

Fib - ¿Os influyen las nuevas formas musicales?
Ralf Hütter - No precisamente. Más que eso, tenemos interés por los sonidos. Hay mucha gente haciendo cosas interesantes y hay muchísima otra que se dedica a seguir a los pocos creadores que realmente hacen algo innovador. Nosotros buscamos sonidos. De trenes, de coches, de contadores Geiger para detectar radioactividad, de bicicletas, de latidos de corazón, de elementos fonéticos. El sonido es la base de Kling Klang. El hombre y la máquina, eso es Kraftwerk.


Interview to Aldo Linares - Spain

http://kraftwerk.technopop.com.br/interview_99.php

jueves 14 de mayo de 2009

The more you try to erase me...



Se viene el borrador 2?

jueves 7 de mayo de 2009

Radiohead

Es Dios.

domingo 3 de mayo de 2009

LA CORBATA, SÍMBOLO FÁLICO


¿Por qué la corbata se mantiene, pese a todas las idas y venidas de las modas y revoluciones? Es muy sencillo. Como ornamento esencialmente masculino, la corbata ha capturado todo el residuo de coquetería, fantasía y extravagancia susceptible de ser aceptada en la vestimenta del sexo fuerte, abocada a unos remansos de tranquilidad y hastío a través de varios siglos de moda poco innovadora. Como un vibrante y emergente pararrayos, la corbata ha quedado transformada, más allá de su inicial función decorativa, para actuar como punto de transmisión de la capacidad interactiva entre los sexos, condensando toda la preocupación masculina, habitualmente reprimida, por agradar a través del aspecto.

Muchos hombres, serios y circunspectos en su apariencia personal, defienden tenazmente su derecho a ser fantasiosos cuando se trata de la corbata. Otros indumentos masculinos han imitado tradicionalmente la capacidad femenina por la sorpresa, la fantasía y la libertad de diseño: los calcetines, los cinturones, los chalecos, incluso las camisas (¡siempre que no vayan con chaqueta ni, por supuesto, corbata!). Pero todos estos complementos no hacen más que suplir ausencias o recomponer vagamente un nuevo estilo de vestimenta: la corbata es el único totalmente compatible con la apariencia personal y a la vez con todas las libertades de diseño, función, color o textura.

No vamos a extendernos en obviedades sobre el paralelismo formal entre la corbata y el órgano sexual masculino. Simplemente notaremos algunas curiosas coincidencias entre los hábitos asociados a ella y los del pene. Desaparecidos otros adminículos simbólicos como el bastón o el paraguas, y a niveles ya algo abstractos, en los que la represión freudiana se mantiene inmutable, conviene ser observador para reparar en la forma en que la corbata asume y representa las funciones sexuales. La costumbre de ajustarse y retocar el nudo en situaciones de nerviosidad tiene su exacto paralelismo en los autocontactos cercioradores del estado de disponibilidad de la principal pieza de armamento masculino, que tan a menudo prodigan más o menos inconscientemente personas en situaciones críticas: desde la autoafirmación grosera de su seguridad mediante el asimiento escrotal hasta los frotamientos cariñosos, similares a los que se prodiga a un caballo en ciernes de emprender una difícil carrera competitiva. Antes de afrontar una situación difícil o simplemente de comparecer en público o en una cita romántica con una dama, los hombres nos ajustamos el nudo de la corbata como un guerrero comprueba el buen estado y temple de sus armas.

Los anglosajones sustentan la necesidad de que el nudo de la corbata proyecte ésta levemente hacia adelante para evitar la sensación de flaccidez, y entre nosotros se considera una grave falta de tacto asir a alguien por la corbata. El barón de l’Empesé, teórico máximo del arte corbatil, decía quizás un tanto exageradamente: “Coger a un hombre por la corbata es un agravio tan grande como darle un bofetón, y no puede sin deshonor borrarse semejante afrenta más que con sangre”.

¿Por qué una corbata rosa, color tradicionalmente asociado a las antiguas bragas femeninas, provoca risas y desprecio? ¿Y por qué una corbata suelta, sin el firme asidero del cuello de la camisa, es asociado con una cierta incapacidad de actuación? ¿De dónde el desprecio por las corbatas artificiales, esto es, reducidas a un nudo prefabricado y una goma de sujeción? ¿Y por qué constituye un placer masculino tan grande ser asistido en la formación del nudo de su corbata por unas suaves manos femeninas?

Si pasamos a otros niveles culturales más explícitos, la evidencia se vuelve abrumadora. Hace años se estilaban unas corbatas para bromas, que se levantaban rígida y verticalmente ante un hábil gesto de los hombros. En un night club de París se invita a cantar a los hombres, y si la habilidad de éstos no es suficiente, son castigados por las azafatas con una dura forma de humillación: cortando su corbata con unas tijeras especiales. Ceremonia muy parecida a la que se practica en algunas bodas de medio pelo, donde los invitados adquieren el derecho de cortar la corbata del novio mediante el pago de la recaudación de una colecta realizada previamente. Recordemos, a estos efectos, que las fiestas antropológicas tradicionales en las bodas tienen a menudo como centro de interés la represión del varón (cencerradas, barreras de paso, etc.) ante lo que se supone que éste está esperando ardientemente tras la ceremonia.

Notemos, de paso, la exclusión de la prenda que practican algunas clases sociales, ya por propia voluntad o por afán de autodisciplina. La vestimenta del clero carece de corbata, e incluso los militares, condenados a su espartana guerrera, fomentan el lugar común que afirma que su máxima aspiración es llegar a general… para poder lucir una corbata como parte de su uniforme.

Muchos otros tics podrían citarse a estos efectos. Por ejemplo, la adhesión a una o unas corbatas determinadas, viejas pero “queridas”, que en ningún caso se consentirá en regalar a beneficiencia. O el atractivo de una corbata decorada con símbolos sexuales (chicas en bikini, artilugios de sujeción o ligadura, animales más o menos domésticos). ¿Es que a alguien le gusta prestar una corbata a otra persona, incluido un amigo suyo? Viceversa, nada hay más detestable que obligar a alguien a vestirla, por ejemplo para poder entrar en determinado local.

Todo lleva pues a concluir una relación, consciente o inconsciente —más lo primero que lo segundo— entre la corbata y la virilidad. Relación de la cual son desde luego también conscientes las mujeres, que juzgarán al hombre no tanto por la mayor o menor libertad en el diseño de su corbata como por la forma en que éste sabe llevarla, eligiendo apropiadamente el tipo de nudo, ajustándolo bien y combinándola con la ocasión y con el resto de la vestimenta. Por ello la fémina, consciente de no introducirse en terreno masculino, raramente incurrirá en utilizar esta prenda, prefiriendo en todo caso formas más antiguas de ella, que se presten más a su sentido estético y toque fantasioso.

Resumamos: en un mundo que impone la ocultación pública de los atributos del sexo, aparece inmediatamente la necesidad de exhibirlos de una forma socialmente aceptable (¡de nuevo Freud!). Y aquí surge providencialmente la corbata, esa tira de paño cuya presencia excede con mucho la mera impresión visual para intercomunicar, de forma incluso más efectiva que el elemento original al que sustituye, ese natural afán de interacción sexual.

Josep M. Albaigès, mayo 1998





http://www.albaiges.com/fci/corbatologia/corbatasimbolofalico.htm